viernes, 25 de abril de 2014

Pistola de Edad. ll

Al despertar en la mañana, papá estaba preparando el almuerzo.
–Buenos dias, papá. Cómo te sientes?
–Buenos dias, hijo, aun no me acostumbro a no alcanzar bien la estufa.
Me rio, porque esta parado en una silla.
–Dónde esta Elliot?– Le pregunto a papá.
–Salio.
–A dónde?
–No sé, sólo salio.
Agarro mi celular y lo llamo, contesta hasta el tercer tono.
–Hey!
–Elliot, dónde estas?
–Sali a correr en este nuevo cuerpo.
–Ya le llame al Tio Will y dijo que buscaria al abuelo.
–Okay... Oye Tommy, no quieres venir por mi, me he perdido.
–Dónde estas?
–Estoy... No se.
–Dime la calle.
–Calle: Miguel Anguel.
–Mmm... Ya se donde es, esperame ahí.
Le cuelgo.
–Papá, voy a busca a Elliot.
–Esta bien, no te tardes, que ya casi esta el almuerzo.
Salgo corriendo y agarro mi bici.

Llego a la calle y ahí veo a Elliot. No lleva camisa, sólo lleva unos pantalones deportivos de papá. 
–Hey, Elliot!.– Lo llamo.
–Tommy, crei que jamas regresaria a casa.
–Por qué no traes playera?
–Porque ahora sudo mucho y me la quite.
–Jajajaja, bueno vámonos a casa.
Yo me voy en mi bici y el corriendo. Uau, no habia visto que tenia un tatuaje.
–Elliot, por qué tienes un tatuaje?
–No lo se, sólo lo apareció.
Llegamos a casa, esta papá afuera y con el Tío Will.
–Al fin llegaron.–Nos dice papá.
–Elliot se perdió.
–Callate!–Me da un puñetazo en el brazo, me tambaleó, casi me tira. Lo veo con coraje.–Perdon, musculos.–Flexiona sus musculos.
–Bueno, entremos–Dice el tío Will.
Entramos y hay un muchacho,como de unos 18 años, sentado en el sillo, se voltea y al verlo no lo puedo creer.

–A... Abuelo.
–Hola, Tommy. Y tu eres ahora Elliot, verdad?
–Si.
–Para que me quieren.
–El tío Will, no te dijo?
–No, no le dije, perdón.
–Bueno, Elliot rompió la pistola de edad.–Dice, Papá.
–No sólo fui yo tambien tu, papá.
–Pero fue tu culpa.
–NO!
–QUE SI CABRON!
–CALLENSE!! –Interviene el abuelo, apesar de ser un adolecente, aun tiene ese tono comtrolador.– Tú– Señala a papá– Vete a tu cuarto.
–Pero...
–Pero, nada, sigo siendo tu padre.
Mi papá se va. Sólo quedamos Elliot, el Abuelo y yo. Porque el tío Will se salio.
–Bueno, chicos. Qué hacemos?
–No se, yo creí que tu nos ayudarías.–Contesto.
–Si...
–Tienes otra pistola?–Pregunta Elliot, con un tono de emoción muy visible.
–Si, déjenme ir por ella.
El abuelo entra en el sotano, Elliot y yo nos quedamos platicando.
–Porfin regresare a ser un niño.
–Creí que te gustaba ser un adulto.
–Si, pero...–Empieza a llorar. Lo abrazo.
–Descuida, todo regresara a como estaba antes. Te quiero.
–Yo tambien te quiero, pero papá me odiara y tengo miedo que pasara si regresa a ser papá.
Se abre la puerta del sotano y sale el abuelo, con la pistola apuntandome a mi, dispara y sólo veo un destello de luz. 
–Qué has hecho, por qué mi ropa esta tan ajustada? Mi voz!–Tengo que quitarme esta playera que me esta matando, me la quito, junto con mi pantalón. Es cuando veo que tengo todo mi torso cubierto de musculos y los musculos cubiertos de vello. Mi voz es ahora muy gruesa.

Corro directo al baño y oh no.
–Abuelo, qué has hecho!?
–Bueno, tu papá necesitara un padre, y tu hermano tiene 26 y tu 36.
–Por qué no preguntaste antes.
–Para que preguntar, si así esta bien.
El abuelo nunca ha preguntado por nada, sólo lo hace y ya. El Abuelo, llama al tio Will, al verlo es casi igual que yo, sólo que con menos musculos y menos barba.
Mi abuelo me da ropa.
–Y ahora qué, Abuelo?–Le pregunta Elliot.
–Tendran que mudarse, porque sera muy extraño ver a tres desconocidos viviendo aquí. Como ya tenia todo listo: su nueva casa, sus nuevas identidades ya se pueden mudar hoy.
–Pero qué pasara con papá.–Pregunto.
–Él, va estar bien.
–Cómo le vamos a hacer para manejar y traer dinero a la casa?
–Ah, casi se me olvidaba.–Sale de la casa y regresa de inmediatos, con él trae como una aguja, conectada a una pequeña pantalla.–Esto les dara nuevos recuerdos. Tú Tommy, primero. Dame tu mano.
Le estiro mi mano y me inyecta un liquido amarillo.
–Ahora eres un contador, como se que te gustan las matematicas, lo elegí por ti. Ahora tu Elliot.
–Noo!– Elliot corre, siempre le ha temido a las inyecciones.
–Elliot, si quieres seguir con esto, tienes que dejar que te inyecte el Abuelo, no duele.
–Pero... Bueno.
–Sólo cierra los ojos y respira hondo.–Le digo. Lo inyecta y veo la mueca de dolor que siempre hace.
–Bien Elliot, ahora tu tienes un gimnasio y trabajas en el. Pueden conservar sus nombres, lo unico que cambiaran es su apellido. Ya me tengo que ir y regresare en 2 años, para ver como siguen las cosas. Y cuiden bien de su padre.
–Esta bien.– Decimos Elliot y yo, al mismo tiempo.
El abuelo se va con el tío Will.
–Quieres comer? – Le pregunto a Elliot.
–Si, quiero Spaguetti a la boloñesa... Espera, se como hacerlo, tu ve a relajarte y yo cocino. Si que esta funcionando esto.
Me voy a la TV, le cambio al canal de la bolsa de valores, ahora entiendo todos esos números, si que es de efecto rápido. 
 

 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Espero que haya sido de tu agrado y por favor deja tu comentario o sugerencia