lunes, 17 de marzo de 2014

Todo va a estar bien.

–Papá, me dejas ir al cine con mis amigas?–. Pregunto a mi padre, esta acostado en el sofa, solo lleva puestos unos boxers azules, "se la pasa todo el día así ¡que asco!."
–No.
–Pero papá.
–Eres una niña y no puedes ir.
–Pero ya tengo 15 años.
–Vez, aun sigues siendo muy joven.
–También  va a ir Sofia.
–No me imporata quien va ir, es un no.
Abro la boca para contestarle, pero si le contesto... No ya no puedo, me doy media vuelta y me voy a mi cuarto. "Cómo quisiera que papá estuviera en mis zapatos por unos días".
Mi vista empieza a ponerse borrosa, en mis oidos escucho un "Piiiit", ahora me siento cómo si flotará, cómo si no pesara nada, toda esa sensación se desvanece en un segundo, ya no me siento lijera, ahora me siente muy pesada, mi vista comienza a aclareserse.
Ahora estoy en la sala y estoy en el sofa sentada.

–Cómo llegue a...– Digo, pero me detengo de inmediato, la voz no es la mía, me suena familiara cómo la de papá. Me da comezón en el pecho, me rasco, ¡Estoy desnuda y tengo demasiado pelo! Bajo la vista y ya no veo mis senos, ahora veo el cuerpo de un hombre. Me paro de inmediato, voy caminando hacia el baño, para verme en el espejo. Algo se tambalea en mi entrepierna, me detengo, voy  acercando mis manos con lentitud hacia mis bóxers –Son como los de papá– los estiro... "¡No ahora tengo un pene! ¡Que asco!". 
Llego al baño, me veo en el espejo y ahí esta papá.
–¡Mierda, ahora soy papá!. 
Mi cabeza me duele, nuevos recuerdos aparecen. 
–Tengo que regresar a ver las Noticias Deportivas.–¿Qué? ¿Yo dije eso? Pero si a mi no me gusta el deporte. 
–Aaaaahhhhh!!–Se escucha un grito femenino, que proviene de arriba. Mi instinto paternal hace que me apresure y suba las escaleras demasiado rápido. 
–Qué pasó hija?– Pregunto. Abro la puerta y veo mi cuerpo parado a la mitad del cuarto, tocandose todas partes. –Papá, eres tú?.
–Hija?
–Qué nos pasó?
–No sé.
Empieza a llorar, otra vez mi maldito instinto paternal, la abrazó para consolarla.
–Tranquila hija, todo va a estar bien.
–No me llames hija, yo soy tu pad...– Frunce el seño, cómo si tuviera un dolor.
–Nuevos recuerdos?–. Pregunto.
–Si, papi.
–Todo va a estar bien hija–. Le digo.
–Si papá, ¿Por qué estoy llorando?.
–Porque mañana te va a bajar.
–Qué?
–La... Lo que le viene a cada mujer, cada mes.
–Qué, yo no puedo tener eso.
–Si, ahora eres una mujer.
–Noo! Bueno ya se usar las toallas femeninas, gracias a tus recuerdos.
–Y yo, ahora se todo sobre tu trabajo.
–No, ni lo pienses.
–Yo tu padre y tu mi hija.


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