miércoles, 23 de julio de 2014

Cómo?

No hay nada que me ponga más feliz, que llegar a mi casa con mi familia y jugar con mi hijo.
Le doy un beso a mi esposa y cargo a mi hijo, que esta en la andadera.
–Cómo ha estado mi campeón?– Le hablo, mientras lo levanto en el aire. Se empieza a reír.
Juego con él todo el día. Hoy le toco el turno nocturno, a mi esposa, en el hospital.
–Seguro que estaras bien con él tu solo Mark?
–Si, amor, yo lo puedo cuidar.
–Es que es la primera noche que lo dejo solo.
–No te preocupes, todo estara bien.
–Esta bien. Si pasa algo me llamas de inmediato.
Tengo a mi hijo en mis brazos, mientras despedimos a mi esposa. Le da un beso a el y despues a mi.
Sale de la casa, y se va en su coche a trabajar
Son las 8 PM, y ya empieza a tener sueño. Le doy su biberón.
Me pongo a ver la tele, en mi cuarto, mientras lo tengo en mis brazos y cae dormido.
Lo pongo a un lado de mi, y le pongo cojines a su alrededor, para que no se caiga.
A mi también ya me esta dando sueño. Me empiezo a quedar dormido, cuando siento un cosquilleo que recorre todo mi cuerpo. Abro los ojos, cuando veo que mis pies se van haciendo mas pequeños y se meten en mi pantalón. ¿Qué?. Estiro mis manos para tocar mi piernas pero, no puedo, también se van haciendo mas pequeños. Mi cuerpo tambien se hace más pequeño, siento como mis huesos se hacen más pequeños.
Los cojines, que rodeaban a mi hijo, salen volando; unos caen al piso, otros se hacen a un lado. Veo que él va creciendo y se ve mas grande.
Mi ropa comienza a cambiar y... Todo se volvió negro.
Abro los ojos porque tengo mucha hambre. Me intento para, pero esto envuelto en una cobija y hay cojines a mi alrededor. Intento hablar pero, no me sale nada más que un llanto de bebe.
Yo, bueno, mi cuerpo esta parado enfrente de mi y me carga. 
–Tienes hambre, campeón?– Me pregunta.
No puedo decir nada, sólo continuó llorando y no puedo parar.
Bajamos a la cocina y me sienta en la silla de bebe. Se pone a preparar el biberón. 
Cómo puede estar pasando esto? Si yo estoy aquí y me trata como in bebé, y alguién en mi cuerpo, significa que yo soy... Alejandro, mi hijo!.
Me carga en sus brazos y me da el biberón. Me siento muy seguro entre sus brazos, hasta que comieza hablar.
–Papá, eres tu?– Pregunta.
Quiero decir si, pero no puedo, no me salén palabras. Sólo muevo mi cabeza en afirmación.
–Cómo paso esto?.– Solo niego con mi cabeza.– Bueno, tengo tus recuerdos, así que podre ser tu, hasta que descubramos cómo paso esto.

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