jueves, 10 de julio de 2014

Abuelo Para Siempre

Daniel, acaba de convencer a su abuelo, Jack, para cambiar de cuerpo y dejar que el lo disfrute por el fin de semana.
Daniel, encontro esa tienda extraña de antiguedades, que ayer no estaba, donde un extraño señor, viejo como de unos 60 años, le ofreció una estuatilla, en forma de una C, que puede cambiar de cuerpos.
Ese día su abuelo le estuvo contando, sobre sus días de juventud y como desearía volver a vivirlos.
Llegando a su casa, le contó a su abuelo lo de la estuatilla y lo que hacia, al principio no le creyó, asi que este le leyó las intrucciónes de como usarlo y que no hacer al estar en el cuerpo de la otra persona.
–Pero sólo por este fin de semana, Abuelo.– Daniel, le dijo a su abuelo. 
Los dos tocaron, cada uno de los extremos de la estuatilla, nada pasó, así que se pusieron a ver la TV. 
"Gaste $50 dolares, en algo que no funciono" penso, Daniel.
Daniel, se comenzó a sentir mal, y le dieron ganas de vomitar. Corrio al baño, pero llegando se le quitaron las ganas de vomitar. Su ropa le empezó a quedar muy ajustada y se la quito. Vio como le crecía vello en el pecho y TODO EL CUERPO!. Se volteo para verse en el espejo y logro a ver como su rostro, se comenzaba a hacer más grande y ancho. Quiso detenerlo cuando tenia un cuerpo muy bien definido y marcado, pero no pudo ser así, los musculos se empezaron a caer y llenarse de grasa, su piel se hizo más grande y vieja. Su pelo, de la cabeza, se comenzo a caer y quedar calvo de la coronilla, su pelo alrededor se comenzo a llenar de canas y poner todo blanco. En su rostro le empezo a salir barba y bigote, con unos vellos blancos, la mayoria. Su rosotro se comenzó a llenar de arrugas, las lineas de expresión se le marcaron más. Se vio en el espejo y vio su abuelo reflejado. 
Se puso la ropa sucia de su abuelo, que estaba en el cesto del baño, le quedo a la medida, lo que no le gusto es que ahora olía igual que su abuelo, "a viejito", penso él.
Tocaron la puerta del baño, la abrio, y se vio a si mismo parado el la entrada. Con la ropa que traia puesta su abuelo. Le quedaba muy grande y floja.
–Gracias.– Su abuelo le dio un abrazo. Le regreso el abrazo.
–De nada, anda ve a... *Cof Cof*– Se esta acostumbrando a su nueva voz ronca y rasposa.– Divertirte.
Su abuelo vio la ropa en el piso del baño y se la puso. Se fue.
Daniel, se quedo en la casa de su abuelo, sintiendo los malestares de la edad, dolor de rodillas, de espalda y necesitar lentes para leer. Los recuerdos de su abuelo invadieron su mente, ahora el es el Abuelo.

A la mañana siguiente, Daniel, desperto con un gran dolor de espalda, y recordo que su abuelo se metia a nadar, en la alberca del patio trasero, para quitar su gran dolor.
Se puso un traje de baño, negro, y se fue a la alberca.
Quiso echarse un clavado, pero su dolor no lo dejaba doblarse. Así que tuvo que meterse como un viejito, lenta y cuidadosamente. 
Su dolor, se le fue quitando y disfrutaba nadar. Escucho unos paso corriendo, y volteo a ver. Era su abuelo.
–Daniel, la estuatilla ya no esta.
–QUE!!?.–Se salio de la alberca y se envolvio una toalla en la cintura.
–Desapareció, corre ven a ver.
–Espera, no me puedo mover tan rapido, tu rodillas– Dijo, apuntando su rodillas.
Llegarón al donde habian dejado la estuatilla, y ahí había una nota.
*Rompiste una regla, ahora es permanente.*
–Ahora...– Daniel, comenzó a llorar. Perdió 50 años de su vida.
Su abuelo lo estuvo consolando, diciendole que ser viejo era mejor, que ser joven.
Daniel, estuvo pensando en sus nuevos recuerdos, aun asi que haya perdido su juventud, se sentía bien con lo que, supuestamente, había vivido.

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